Etimológicamente proviene de moreno, aquel hombre de color que llegó como esclavo al Perú. El rey moreno inicialmente se bailó en las regiones tropicales del altiplano Perú-Boliviano. A inicios del siglo XVI llegaron al Perú los negros como esclavos, desde la lejanísima Uganda y Kazombe (África), llegando al Perú y Bolivia por Brasil hasta las minas de Laykakota y Potosí. En la morenada o rey moreno destaca la matraca, que intenta imitar el sonido de aquellas cadenas de opresión y de tortuoso largo peregrinaje de esclavos encadenados.
Es una danza de inspiración aymará, de tipo satírico hacia el español el Pusi moreno, reminente del viejo bailando como testimonio de su existencia. Cuando el pueblo baila en comparsas de más de 500, son todos varones aunque hoy podríamos ver que la mujer le acompaña como cholita y la hija como china morena. Estos danzarines son el símbolo de un pueblo que se negó a morir y que vive hoy en el interior de las montañas... y en el cálido corazón de Puno.
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